Durante la ejecución, se suministran volúmenes conocidos controlando el flujo según el certificado del medidor. El sistema debe mantenerse lleno de líquido, evitando el ingreso de aire y asegurando que las variaciones de temperatura del líquido no excedan los ±5°C. Simultáneamente, se registran la presión y temperatura a la salida del medidor en cada adición, así como la temperatura del líquido dentro del tanque en uno o más puntos distintos para detectar gradientes térmicos.
Criterios de Aceptación y Medición
Tras la estabilización de la superficie del líquido en cada incremento, se determina la altura utilizando una cinta métrica con pasta reveladora de líquido (agua o derivados del petróleo). La normativa interna establece que se deben realizar mínimo dos mediciones por nivel, aceptando una discrepancia máxima de 1 mm entre ellas. Adicionalmente, se asegura la trazabilidad de la descarga y se verifica que, en caso de interrupción, las temperaturas medias no varíen más de 10°C respecto al periodo anterior.